jueves, 26 de septiembre de 2019

Algunos aspectos significativos




Ya antes hemos indicado como fueron partidos de izquierda los responsables de iniciar esta apertura hacia nuevas ideas propuestas por las clases populares. En efecto, la tradición catalana en asociacionismo, en iniciativas de voluntariado y en ocurrencias disparatadas de carácter cívico y político, es la clave que explica este chorro de energía emprendedora que vendrá a resolver muchos de los problemas del país.

Si miramos lo que ha sido la realidad del negocio turístico en Cataluña hasta ahora, veremos que se reduce a un estándar más bien vulgar con respecto a este tipo de industria: unos beneficios netos de los poderes empresariales asociados a los grupos políticos de las ciudades implicadas , mientras a la ciudadanía en general se le invita a ocupar los múltiples puestos de trabajo breve y mal pagado en el negocio de bares, restaurantes, tiendas y hoteles, con el escarnio añadido de unos precios cada vez más altos de los alquileres de pisos, del transporte público y de los impuestos municipales. Esta situación de abuso, que las ciudades turísticas han aceptado como un mal inevitable e irreversible, en Barcelona entrará en crisis una vez acabada la época de turbulencias políticas asociadas a los brotes independentistas. Será entonces cuando se abrirá el grifo de la imaginación popular, que no tardará en dispararse hacia propuestas no siempre afortunadas pero cada vez más sólidas e impactantes. Y será precisamente en la atmósfera de esta emergencia de renovación radical de la oferta turística y de la reordenación del negocio, de donde surgirá, años más tarde, la idea polimonárquica, cuyo asentamiento requerirá, sin embargo, del genio arrebatado gerundense y del Ampurdán para llegar a definirse como el nuevo eje de la estructura social futura de los catalanes.

¿Significa esto que estas monarquías temáticas sustituirán las instancias de poder y de gobierno del futuro? En absoluto. Más bien las complementarán. Pues la solución que encontrarán los especialistas en ingeniería política de Cataluña, de una modernidad extrema y absolutamente innovadores en el campo de la representatividad política, será establecer no un parlamento sino dos: el de los electos de los partidos políticos clásicos (cada vez menos convencionales, eso sí), y el de los más importantes palos monárquicos del país, escogidos entre las cuarenta principales monarquías con representación parlamentaria cada cuatro años por votación popular. Es decir, un Parlamento para los políticos electos y un Parlamento Polimonárquico o Corte de Reyes y de Reinas (también se le llamará Corte de Tronos y de Tronas), con los cuarenta principales que de alguna manera representarán las fuerzas cívicas más dinámicas de la sociedad.

Los dos Parlamentos, junto con el Senado Catalán, cámara donde acudirán los más sabios de los ancianos del pueblo, elegidos por el vecindario, ocuparán un inmenso y precioso edificio en la ciudad de Reus, con forma de gigantesco templo romano, donde se encargarán de votar y debatir los principales asuntos del país, mientras el Gobierno, bien instalado en el Palacio de la Generalitat de Tarragona, presidido por la correspondiente Honorable Presidenta, será la instancia ejecutiva del poder catalán.

La innovación de establecer una Presidencia del Gobierno de dos cabezas, una idea que acabará haciendo furor en todo el mundo, no será introducida hasta bien entrado el siglo XXI. La solución bicéfalo, de origen catalán, será una de las aportaciones que más adelante introducirá Cataluña al Mosaico Ibérico, causando una profunda admiración en toda Europa y en el resto del mundo. El logicial polimonárquico con la revolucionaria Corte de Reyes y de Reinas, más la cámara senatorial de los ancianos, junto con la dirección bicéfala en la Presidencia del Gobierno, serán motivo de estudio y de atracción irresistible, que no hará más que aumentar el éxito turístico del conjunto ibérico.

Estos inventos de la ingeniería política catalana se estudiarán en el futuro como una de las más importantes innovaciones destinadas a la larga a cambiar el rumbo de la política mundial, sobre todo cuando sean aplicados en ámbitos de culturas muy diferentes, con las correspondientes adaptaciones al terreno.

Pero no nos adelantemos a los hechos y centrémonos en el ámbito catalán de finales del siglo XXI, para ver cómo la Monarquía centrada en el amor tendrá un desarrollo totalmente inesperado con la elección de la doncella Coral de L'Estany (Coral del Estanque) como nueva Reina del Amor de Cataluña. Esta chica, de procedencia híbrida ya que será hija de un cruce genético del África Negra con descendientes del campesinado aragonés del Pirineo, destacará no sólo por su belleza despampanante -su cuerpo de mulata catalana será pintado en grafitis en las paredes de todo el mundo, así como reproducido por los mejores escultores figurativos y abstractos de la época- sino sobre todo por una inteligencia estratégica de altos vuelos, ya que será ella el cerebro de la futura Escuela de Pubilles (de Doncellas) de Ripoll, donde acudirá una selección de las más bellas e inteligentes doncellas de todo el mundo -con una lista de espera larguísima para las inscripciones y unas pruebas de acceso de una dureza inaudita.

Esta escuela revolucionará radicalmente las artes amatorias, al invertir el orden de las relaciones: la inteligencia y alta preparación física e intelectual de las jóvenes licenciadas hará que sean ellas las que marquen las reglas de juego y establezcan los parámetros de las transacciones de amor. Fruto de este nuevo empuje de las artes amatorias será la conversión del prestigioso Palau de la Música en el nuevo Palacio del Amor, un burdel a la vez popular y de lujo, cuya fama traspasará las fronteras para convertirse en un verdadero templo universal a la diosa Afrodita, con listas de espera para los visitantes internacionales de entre cuatro y cinco años, mientras los visitantes locales tendrán acceso fácil y a buen precio gracias a la política de puertas abiertas que esta monarquía revolucionaria instaurará en Barcelona en días señalados.

Las fiestas del futuro Palacio del Amor de Barcelona serán impresionantes por la originalidad de las ceremonias, de las músicas -siempre con encargos a los más sofisticados compositores catalanes del momento- y de las puestas en escena, a cargo estas de directores licenciados en las escuelas de ópera de Vic, las más reconocidas de Europa. Como botón de muestra, la famosa orquesta de monos que tocará siempre en los intermedios, dotada de una gracia infinita[1].


[1] Tal como antes se ha indicado, las escuelas de música animal de Vic serán únicas en el mundo. Según estudios de la Escuela de Malta, China incorporará en breve estas modalidades de la enseñanza animal, lo que pondrá de moda en sus restaurantes más lujosos la presencia de orquestinas de monos, de focas, de perros aulladores, así como pequeñas corales de loros. Se crearán premios internacionales de canción animal, y habrá un porcentaje impresionante de ganadores procedentes de las facultades y de los conservatorios operísticos de Vic.

viernes, 6 de septiembre de 2019

La instauración del Polimonarquismo en Cataluña




Estimado conciudadano, doy por supuesto que a estas alturas ya estás suficientemente curado de espantos como para llegar a entender y a encajar estas nuevas realidades que transformarán Cataluña de una vez por todas. Comprendo que no es fácil asumir algunas de estas novedades, que a más de uno le parecerán demasiado osadas, manifestación obvia del potente arrebato que configura la alma catalana. Pero es necesario que nos vayamos acostumbrando, pues es lógico que la fuerza del sentido común, que ha dominado hasta ahora Cataluña, vaya dejando paso a su opuesto más dinámico, la llamada rauxa, motor de las grandes aportaciones que el genio catalán ha ofrecido a lo largo de los siglos. La implantación del polimonarquismo será una de las creaciones catalanas que más trastornará el statu quo de la Península Ibérica y, a la larga, de Europa entera. Pero no nos adelantemos a los hechos y avancemos paso a paso.

Fíjate, estimado conciudadano, que la osadía independentista de los años que van del 2010 al 2019, que debe considerarse como el primer intento serio de romper la hegemonía centralista de España, no dejará de ser todavía eso, un intento, que los periódicos, en su quehacer diario, nos van explicando. En este sentido, podemos considerar esta movida de fichas como un primer paso hacia los cambios más sonados que el devenir nos tiene reservados. La tensa complejidad del paisaje catalán y español será, a partir de ahora, aún más guerrera y tornadiza, al plantear el tema del poder como una de las cuestiones fundamentales a tener en cuenta. Y no será hasta que el gran poder que tiene el Estado Español empiece a desmenuzarse, al tener que tratar con muchos frentes de batalla a la vez, que el principio de fragmentación, clave para explicar el advenimiento del Mosaico Ibérico, se empiece a imponer.

Ya advertimos en nuestras anteriores cartas que esta franja llamada Levante, en la que debemos incluir Valencia con sus tres provincias, además de Murcia y Almería, será el gran motor que sentará el empuje descentralizador y autodeterminista de España. Se entiende que sea así por imperativos geográficos e históricos, a pesar de las desconfianzas que hay de vecindad, que serán, sin embargo, superadas por una visión clara de los beneficios avistados en el horizonte. Cataluña tratará estos movimientos primero con desdén y desconfianza, al considerar que sólo ella tiene el derecho a separarse del conjunto español, pero la confluencia de intereses y de estrategias no tardará en imponerse, y por ley natural en la unión de fuerzas que van en la misma dirección, se impondrá pronto un frente común hacia la fragmentación.

También Andalucía querrá decir la suya, harta de Madrid y de sus intereses. Celosa de los éxitos turísticos de Cataluña, y consciente de las propias potencialidades en determinados sectores de la economía[1], se lanzará pronto a cultivar el negocio de las visitas y a incentivar las inversiones en hotelería, cocina y restauración. El éxito será fulgurante, lo que levantará el orgullo andaluz hacia cotas de gran altura. Será este nuevo frente lo que más daño hará al centralismo madrileño, que verá como se le reduce el terreno a marchas forzadas.

Las consecuencias de estos movimientos tectónicos serán pronto visibles, y las realidades políticas comenzarán a sufrir convulsiones de una gran intensidad. Nuevos partidos nacerán para gestionar este rosario de crisis y la configuración del estado comenzará a verse cuestionada por todos. Claro que hasta que Valencia no entre en juego, no habrá nada que hacer para rebajar las inercias del poder centralista. Un tema del que hablaremos pronto.

Entretanto, en Cataluña el emprendimiento de los agentes locales sufrirá una verdadera mutación cuando en Figueres nazca, por generación casi espontánea, la Monarquía de los Fogones. Huelga decir que la universidad gastronómica creada por el genial Ferran Adrià tendrá mucho que ver con esta sonada emergencia.

Tampoco debemos menospreciar el éxito de esta serie de la que algunos capítulos fueron filmados en Girona y que se llama Juego de Tronos. Una serie que los de la Colla desconocemos ya que nos falta tiempo para verla, ocupados como estamos por el futuro, pero de la que hemos oído hablar. Su huella psicológica en la población gerundense será por lo visto profunda, por lo que excitará de una manera directa y subliminal el gusto por las coronas. ¿Porque no jugar a tronos de verdad?, se dirán las mentes más arrebatadas.
Lo más interesante es que esta iniciativa, de carácter folclórico en apariencia y hecha con trajes de gala, bien apoyada por varios programas de televisión, será bendecida por el mismo monarca español Felipe VI, entonces perfectamente asentado en su trono -este rey habrá aprendido muy bien las lecciones de la historia reciente y lejana, por lo que habrá sabido encontrar un cobijo sencillo y perenne a las múltiples crisis del estado, poniéndose siempre del lado de la gente y sobre todo de aquellos sectores de la población más dinámicos y atrevidos en sus ocurrencias, lo que le acercará mucho a la inventiva catalana. Podemos anticipar que Felipe VI habrá superado dos referéndums sobre la Monarquía, siendo además él mismo quien habrá exigido estas votaciones, lo que disparará su popularidad.

El polimonarquismo catalán, que no tardará mucho en brotar con una energía inesperada, recibirá por tanto el apoyo del Borbón español, y esta bendición será uno de los secretos de su expansión.

Al ver que los poderosos intereses gastronómicos habrán encontrado una manera tan fácil como eficiente de manifestarse, creando unas bases nuevas para ulteriores desarrollos, otros sectores de la economía catalana se sumarán a la idea. Los arquitectos serán el siguiente gremio a imitar a los cocineros.

Los Reyes de la Casa, linaje nacido también como una broma culta y como una concesión a determinados planteamientos comerciales y de un cierto mal gusto, siempre bajo el amparo del monarca español, acabarán pronto convertidos en una potente realidad local, generadora de unos chorros inesperados de nuevas ideas y de inversiones osadas, que atraerán cada vez más capital internacional, entusiasmado con tales planteamientos. 

¿Cómo resistirse a ello? Ideas descabelladas pero muy bien asentadas por técnicos impecables -como antes se ha dicho, los avances en los materiales de construcción serán una de las principales razones de este desarrollo- y por unos resultados deslumbrantes, despertarán la admiración mundial, y los encargos a los arquitectos catalanes caerán como una verdadera lluvia de dinero y oportunidades. Más adelante comentaremos algunos de los edificios más afamados, tanto en Cataluña como en los llamados Territorios Exteriores, nombre con el que designaremos al conjunto de las zonas de expansión cultural catalana más allá de nuestras fronteras.

Más retorcida será la creación de la Monarquía del Amor y de los Placeres, ya que los temas amatorios y la prostitución en general no han sido muy bien vistos por las clases burguesas que siempre han dirigido Cataluña. Pero será determinante la necesidad imperiosa de pragmatismo que las nuevas condiciones económicas del país impondrán a los sectores del ocio: decididos a conservar sus activos vigentes, no tendrán más remedio que espabilarse y disimular sus intenciones bajo una apariencia artística de altos vuelos. Tras el éxito conseguido con las grandes discotecas amatorias adheridas a los cementerios de la ciudad, nacerá la Reina del Amor, en realidad una versión nueva, radicalmente feminista y mucho más dinámica e imaginativa de las famosas Miss que ya no interesarán a nadie. Al establecer una Corte de los Placeres, con reinas elegidas cada año entre las muchachas más bellas de la región de Olot y del Ripollès -donde a la larga se instaurarán las famosas Escuelas de Pubilles Catalanas, a las que acudirán doncellas de todo el mundo-, el sector del negocio amatorio encontrará un filón de oro que desde ese momento no dejará de crecer ni de manar.

En Girona, una monarquía centrada en el teatro nacerá rápidamente, ante la necesidad de poder competir con estos nuevos focos de irresistible atracción. El Rey del Teatro, elegido entre los actores más jóvenes y avanzados de la escena catalana, ocupará su trono no más de dos años, provenientes todos ellos de las diferentes sedes del Instituto del Teatro, entonces la principal fábrica productora de actores, siendo el principal privilegio de este joven monarca tener el papel de gran protagonista en obras nuevas de encargo pensadas para la exaltación polimonárquica. No habrá ciudad en Cataluña que no quiera ver estas obras que a la vez expandirán como la pólvora los nuevos principios de la monarquía temática, y el negocio será redondo para todos.

El furor polimonárquico no tardará mucho en propagarse, al ver el éxito de aquellos primeros palos reales que transformarán las realidades urbanas de las ciudades de Barcelona, Vic, Olot, Girona y Figueres. Y, como es lógico, las demás ciudades se lanzarán todas a elegir sus monarquías temáticas, con el apadrinamiento siempre entusiasta de Felipe VI, muy interesado en potenciar estos nuevos linajes que le serán compatibles, al aceptar la preeminencia jerárquica de la Monarquía Española, que pronto adoptará la costumbre de alojarse periódicamente en las diferentes nuevas cortes reales de origen temático.

Como puedes ver, querido conciudadano, nos encontramos ante un fenómeno de expansión viral, como llaman hoy a este tipo de contaminación social, de una vitalidad revolucionaria. La principal consecuencia será el levantamiento de las poblaciones locales, dinamizadas por las ocurrencias polimonárquicas, que competirán ferozmente estableciendo alianzas entre sí, para ayudarse y poder así enfrentarse a las vecinas de más éxito. Esta democratización del negocio turístico, que de pronto tendrá unos nuevos protagonistas surgidos de la misma base social, transformará el sector y se convertirá en motivo de estudio y de mímesis, despertando la imaginación de los humanos hacia cotas de altura hasta entonces jamás imaginadas.

(Próxima entrada: 'Algunos aspectos significativos')


[1] El negocio del aceite, básico en la economía rural de la zona, tendrá una evolución similar a la del vino: una proliferación de casas productoras que competirán por ofrecer el más refinado y sabroso de los aceites de oliva, con nuevas técnicas artesanales a base de molinos que incorporarán las más avanzadas tecnologías de la utilización del viento y su fuerza. Las factorías de aceite, con sus imponentes molinos, serán lugares de visita obligada, y las marcas andaluzas empezarán a venderse por todo el mundo, gracias a los informes médicos que pondrán de moda la dieta mediterránea en las nuevas élites chinas e hindúes, hambrientas de productos naturales sanos y ancestrales.

martes, 27 de agosto de 2019

Cartografía polimonárquica de Cataluña




Conviene ahora entrar en materia y ver como hacia mediados del siglo XXI España se verá en un estado bastante avanzado de descomposición, paso previo para su inminente reestructuración en su todo operativo. El Polimonarquismo en Cataluña se empezará a vertebrar como un sistema nuevo de organizarse la sociedad civil en torno a unos gremios potentes, con unas ganas tremendas de afirmación.

La razón de esta emergencia singular será el cansancio de la población catalana de unos políticos incapaces de resolver nada, empeñados en las grandes afirmaciones patrióticas que, por lógico aburrimiento de repetir siempre las mismas palabras, poco a poco irán perdiendo aliento y sentido. Y así, hartos de las consignas, de las totalidades inexistentes, de los enroques paralizantes, de los principios inamovibles y de los mismos políticos, la gente, acostumbrada como estará a ensalzar y defender sus diferencias a base de mucha imaginación, decidirá que ya basta de no tocar de pies en el suelo y elegirá por su cuenta los objetivos de sus propias afirmaciones, concretas y realistas.

Los arquitectos serán punteros en esta eclosión afirmativa gracias a una nueva generación de constructores que se habrá lanzado a la arena pública una vez acabada la gran torre central de la Sagrada Familia. Por lo visto, con la consecución de esta obra monumental, Barcelona se convertirá en sede de un cúmulo de mejoras y de descubrimientos en el uso del cemento armado en combinación con los nuevos materiales sintéticos que entonces comenzarán a aplicarse, los cuales estarán destinados a revolucionar el arte de la arquitectura. El primer edificio post-Sagrada Familia será la nueva sede de la Generalidad de Cataluña, en su etapa ya plenamente autodeterminada dentro del conjunto operativo de la FEAA (Federación Española de Autonomías autodeterminadas), que se levantará en Tarragona en forma de una gigantesca seta sin sombrero que recordará la barretina por su color rojo y su ondulación, todo él lleno de ventanas y de balcones, obra de Claudia Bufafigues 5ª, que a la edad de ochenta años se convertirá en la quinta Reina de la Casa Real de este linaje de monarcas de una gran longevidad.

Como es sabido, la capitalidad de Cataluña a mediados del siglo XXI se trasladará al triángulo Tarragona (sede del Palacio de la Generalitat), Reus (sede de los dos Parlamentos y de los dos senados de Cataluña) y Tortosa (sede del poder financiero y de la Banca Catalana), dejando Barcelona totalmente dedicada a su vocación de servicio al turista, con todos sus edificios más emblemáticos convertidos en fuente de inagotables beneficios.

También a partir de la segunda mitad del siglo, más o menos hacia los años sesenta, se empezará a ver cómo los presidentes de la Generalitat serán todas mujeres, muy jóvenes la mayoría, fruto de un enorme cambio generacional que dará al género femenino una ventaja sobre el masculino respecto a los trabajos que piden inteligencia. Los ciudadanos machos, por el contrario, se especializarán en su gran mayoría -salvo los arquitectos, cocineros, compositores de ópera, publicistas, directores de discoteca y otras especialidades creativas- en los trabajos que piden más fuerza muscular. En nuestras conversaciones hemos ido avanzando algunos de los nombres más célebres de esta estirpe de emprendedoras Presidentas, impecablemente electas por democracia directa, siendo quizás Josefina Vilà y Delgado así como Amalia Garriga y Pollet las dos que sentarán las bases de una nueva manera de entender la política. Básicamente consistirá en atender las peticiones populares más atrevidas y arriesgadas, no después de haber pasado por un eficiente filtro compuesto por representantes de las principales casas reales temáticas del país más los dos parlamentos y los dos senados, por lo que en un breve espacio de tiempo, el paisaje de Cataluña habrá cambiado de la noche al día.

Una de las primeras peticiones atendidas será el regreso de las Corridas de Toros en el territorio catalán, una petición no del todo unánime pero sí muy insistente y poderosa por parte de amplios sectores poblacionales, que hasta entonces se habían sentido desamparados por las oleadas catalanizadoras de los primeros años de autodeterminación, que identificaban los toros como una práctica cultural festiva de raíces no catalanas. Serán las nuevas franjas de población del sur de Cataluña las que demostrarán, de una vez por todas, las profundas raíces autóctonas que tiene la Corrida en nuestro país. Sin duda influirá en este regreso el peso de las regiones tarraconenses y leridanas del sur, de una gran importancia en esta época, libres como estarán de turismo -existente, por supuesto, pero en dosis reducidas y soportables- y por ello con más tiempo y ánimos para dedicarse a las preocupaciones públicas y básicas de los ciudadanos. Esta bajada del centro de gravedad de Cataluña al sur tarraconense se explica también por la gran pujanza de Valencia, Murcia, Albacete y Almería, regiones que a mediados del siglo XXI estarán decididamente en alza.

Barcelona y Girona vivirán un enorme despegue económico gracias a la potente industria turística que habrá encontrado en los Polimonarquismos sus gallinas de oro. Además de los Cuatro Palos de la Baraja Catalana -nombre con el que se designarán los principales y más potentes linajes reales de Cataluña, como son los Reyes de la Casa, la Reina del Amor, la Casa Real de la Ópera, y la Monarquía de los Fogones-, la tierra catalana vivirá inmersa en un constante fermento polimonárquico de una inaudita fecundidad. Prácticamente cada gremio, ciudad, barrio importante y población, por pequeño que sea, tendrá su monarquía que se inspirará en peculiaridades singulares y únicas de cada lugar, enfrentadas en una delirante competitividad para atraer clientes a sus bares, hoteles, tiendas, teatros, festivales y restaurantes. Citaremos sólo a unos cuantos, ya que nuestras predicciones han llegado al detalle pero sin buscar la exhaustividad, al ser conscientes de que nos dejaríamos no pocos en el tintero de la historia, y también porque muchos de estos palos reales se acabarán definiendo según criterios que quizás cambien determinados parámetros de nuestra visión.

He aquí algunas de las casas reales más sonadas:

- La Casa Real de la Muerte, en Verges (Girona), resultado de una atención continuada para con su famosa Danza de la Muerte. La Reina de la Muerte, que cada año será una chica diferente, siempre entre los 10 y los 14 años, tendrá privilegios muy importantes, como es, además de poder bailar la famosa Danza de la Muerte en un puesto principal, el de poder estudiar en las mejores universidades del mundo una vez terminado su reinado, gracias a la sofisticada educación que recibirán durante el año de estar en funciones, y por ser escogidas entre las chicas más inteligentes del pueblo, sean nacidas en Verges o veraneantes. Las pruebas para convertirse en Reina de la Muerte serán por lo tanto muy rigurosas.

- El palo o linaje de los Manaies (o soldados romanos) en Girona, con delegaciones en otras muchas poblaciones que mantendrán una poderosa estructura jerárquica de Primus Pilus, Centuriones y Centurias, que a su vez se emparentarán con los linajes de tema romano de Tarragona, lo que permitirá vistosos desfiles y organización de actos para públicos masivos, con los impactantes batallones de caballería de elefantes, jirafas y burros catalanes. Tarragona vivirá su completa romanización ya durante la cuarta década del siglo. El empuje definitivo vendrá de la gran relevancia que tendrán las escuelas de cocina romana y sobre todo las escuelas de gladiadores, cuyos combates se harán en el reconstruido anfiteatro con vistas al mar. En este sentido, la Escuela de Gladiadores de Tarragona, que fichará ejemplares humanos de los cinco continentes, en busca siempre de su gallardía y grandeza física (hombres y mujeres), se convertirá en el principal referente mundial del sector, por lo que muchos entusiastas del Imperio Romano, especialmente los oriundos de América y de Asia, creerán que su capital no era Roma sino Tarragona. Una isla de contemporaneidad será el barrio de funcionarios de la Generalidad y residencia de su Presidenta, que a pesar de respetar las leyes romanas en relación a los temas del derecho civil, del tránsito y de los horarios, se regirá según las nuevas costumbres de gran liberalidad y de cultivo de las capacidades creadoras, que definirán el comportamiento futuro de los catalanes.

- La Reina de las Brujas y de Pedro Botero, Rey de los Infiernos, de Cervera, en Lleida, fruto del éxito de esta fiesta alocada que es el Aquelarre, la cual continuará a lo largo del tiempo con una inmensa predicación. Estas dos monarquías tendrán una enorme repercusión internacional, debido a la universalidad arquetípica de su temática, por lo que despertará furores en las nuevas sociedades consumistas de China, de Japón y de la India. El Aquelarre, que ahora se celebra en el centro de la ciudad, acabará ocupando diversos pueblos del entorno de Cervera, de manera que la ciudad se convertirá en breve en una metrópoli toda ella dedicada a las artes de la brujería y la adivinación. Congresos mundiales de Quiromancia, Astrología, Flores de Bach, Brujología, Lectura de Iris, Tarot e Imposición de Manos tendrán lugar de forma ininterrumpida, y la fama de Cervera se disparará en todo el mundo.

- La Casa Real de los Muñecos de Cartón de Cardona, ciudad famosa por sus gigantes y cabezudos, que competirá a su vez con una de similares características, la de Solsona, gracias a emprendedores artesanos de una gran maestría que con los años irán construyendo gigantes y figuras representativas no sólo para cada barrio, sino a la larga para cada familia, por lo que no habrá habitante de Cardona y de Solsona que no tenga su gigante de referencia. La población de gigantes de estas dos ciudades será realmente impresionante. Una de las principales tareas de las Casas Reales de los Muñecos de Cartón será poner orden en este galimatías de figuras, estableciendo jerarquías entre ellas, procurando no caer en discriminaciones sociales de orden económico o simplemente personal.

- La Casa Real de la Patum de Berga, que encontrará en su arcaica figura de escupir fuego una verdadera mina de oro para profundizar en las raíces de la antigüedad pagana que serán recreadas con extraordinaria libertad imaginativa, con inclusión de la Tauromaquia, una vez ésta haya alcanzado sus máximos de aceptación.

- Una casa real que sorprenderá a propios y extraños será la de los Cerdos, con monarcas todos ellos muy gorditos y redondos, provistos de bigotitos finos, miembros del gremio de los propietarios de granjas de cerdo, que en Cataluña tienen una gran presencia en el paisaje. El éxito más grande de este palo monárquico será su conocido "Vino de Cerdo" así como el "Cava de Verraco", caldos que tendrán un ligero regusto a purines, al encontrarse los viñedos en zonas cercanas a las granjas. De poco consumo local, triunfará en cambio en los mercados europeos del norte y en los de la China, que encontrarán en este exotismo una gracia infinita, donde cada botella valdrá cifras de dos y tres dígitos, según la marca.

- En Olot, además de la afición taurina que se despertará a mediados del siglo XXI, nacerá el llamado Trono Santoral, una monarquía encarnada por un santo procedente de uno de los talleres más importantes de escultura religiosa. La periodicidad anual de este palo real excitará la competitividad entre los talleres, lo que despertará esta antigua industria local, plenamente implantada en el mercado global. La fiesta del Santo de Santos -así se le dirá al santo elegido- se celebrará en primavera, con procesiones que en nada tendrán que envidiar a las de Semana Santa, que seguirán teniendo una inmensa predicación.

- Hay que insistir aquí en esta emergencia estratégica fundamental de la monarquía centrada en la ópera, nacida en la ciudad de Vic. Fundamental por sus características de innovación profundamente imaginativas, y por eso admiradas en todo el mundo. Fruto de la visión futurista de uno de sus alcaldes, Pere Crim i Palau, este linaje construirá el teatro de ópera más grande del mundo e iniciará una campaña de encargos de nuevas partituras para ser cantadas en lengua catalana, que admirará al mundo entero[1]. Pero tal vez la ocurrencia más célebre y que más fama le dará, sea su escuela de intérpretes animales no racionales, es decir, no humanos.

Estudios avanzados en esta materia nos indican amplísimas extensiones de terreno con un formidable mosaico de granjas de animales todos ellos educados para cantar, hacer determinados ruidos y acompañar así a las masas orquestales compuestas de una media de cuatrocientos maestros([2]. Ya se ha hablado con anterioridad de las trompas de los elefantes, asociadas a los metales de la orquesta, o de los chimpancés capaces de cabalgar y emitir gritos escalofriantes y originales, o de los burros entrenados a dominar sus rebuznos bajo la batuta de un director. Pero quizá sea el Orfeó Català de Lloros el resultado de más excelencia de esta escuela que será una atracción mundial sin parangón. Parece ser que los loros de la Escuela Catalana de Canto Animal lograrán metas hasta entonces nunca alcanzados por las cuerdas vocales humanas, con capacidad de combinar las notas más líricas y agudas con estridentes silbidos de todo tipo, y con voces de una gravedad casi infernal.

Más adelante, ya entrados en el siglo XXII y no sin finísimas aplicaciones de ingeniería genética, los conciertos de Ruiseñores serán otra de las especialidades de la Escuela. Su inclusión en los solemnes y gigantescos espectáculos de la nueva Ópera Catalana acabará situando el género lírico en nuestra región a unas alturas impensables. Será frecuente que varias compañías giren por el mundo con sus magníficos cantantes y sus no menos impactantes animales líricos. Sus caravanas recordarán los viejos circos de antaño, con la diferencia que los animales, muy bien tratados ahora y habiendo pasado por las mejores escuelas de música del mundo, con revisiones periódicas según protocolos médicos de altísimo nivel, se dedicarán a un género mil veces superior, como es el de la Ópera Lírica.

Para completar este repaso de cartografía polimonárquica, aún nos faltaría hablar de la Corona de los Fogones y de la Reina del Amor, dos de los cuatro Palos de la Baraja Catalana, así como de muchas otras monarquías de gran impacto, las cuales irán llenando el mapa de Cataluña hasta convertir nuestro país en la zona del mundo con mayor capacidad de atracción por metro cuadrado. Pero me ha parecido que antes de continuar, sería mejor abordar un tema que nos puede ayudar a entender este fenómeno: los mecanismos de instauración de la idea polimonárquica en la tierra catalana.

Próxima carta: "La instauración del Polimonarquismo en Cataluña".


[1]  Recordemos aquí algunos de los títulos aparecidos más renombrados, ya citados en el primer acopio de cartas de Bastides en 2005:  “Moscatell i Trabanqueta”, ópera de aventuras de Lloret i Sabata; “Quatre Barres i una Barruda”, ópera cómica de Julivert Grimpau; “La Madame Figa Flor i lo Cavaller Lliri Cul”, poema erótico-musical de Ricart Salvatge; “La Dama de les Gardènies”, de Antoni Matxín i Pujol; “Un amor d’Olot”, de Joaquim Riupagès y Rossinyol Delcamp; “Otel”, de Quim Suc i Pot; “Romeu i Cristeta”, de Ramón Pinyol i Domènech; “Lo Baró de Figueres”, de Conyac Delpot; “Los mil fills de la Conilla de Banyoles i la Barretina de Porqueres”, ópera espardenya de Pepet d’Estrassa y Mossèn Bunyol; “Tirant Lo Negre o Lo Gai Saber del Cavaller Invertit”, de Joan Pet i LLufarols; “Mossèn Trabuc i la Filla del Rector de Poblet”, de Roc Dur del Castell. (Aportación visionaria de la Colla de la Playa en colaboración con el Profesor Raymond Màlo Pampipa, de la Escuela de Malta, durante el Congreso de Historia del Futuro, la Barceloneta, octubre 2003).

[2]  A destacar las aportaciones del Institut del Teatre de Barcelona, que hará un gran esfuerzo para suministrar profesores de ritmo e interpretación, así  como de las varias escuelas de teatro de Girona, muy relacionadas estas con el mundo del campo y de la payesía, y por eso más cercanas al reino animal.